The Stream Church
Escuela de Discipulado — Guía de Orientación
Basado en “Manual del Discipulado: Creciendo y ayudando a otros a
crecer”
por Gregory J. Ogden
Guía paso a paso para facilitar esta sesión introductoria
Llegue al menos 15 minutos antes para preparar el salón, tener las hojas del pacto impresas y el formulario de asistencia listo. Ore antes de que lleguen los estudiantes.
Registre la asistencia de todos los participantes. Confirme que se hayan inscrito a través del formulario en línea y verifique datos de contacto para comunicación durante el nivel.
Después de pasar lista, lea o parafrasee esta bienvenida a los estudiantes:
Bienvenido a esta aventura. Esto no es solo un curso de discipulado, sino que es una relación con los demás miembros del grupo y un peregrinaje que haréis juntos para crecer en Cristo. Esta experiencia une tres ingredientes que el Espíritu Santo usará para que Cristo sea formado en ti: la vulnerabilidad, la verdad, y la supervisión.
Somos vulnerables cuando abrimos nuestras vidas a otros creyentes, dando permiso al Espíritu a que obre en nosotros. Cuanto más honestos y transparentes seamos con los demás, más estaremos confiando nuestra vida al Señor.
La verdad de la Escritura es el motor del crecimiento. Dado que el material de este estudio está organizado de forma secuencial y sistemática, disfrutarás al ver cómo la verdad toma forma ante tus ojos.
Finalmente, la supervisión nace de un pacto que se establece entre los participantes para que todos puedan tener la autoridad de llamar la atención a los demás si estos no están cumpliendo los compromisos que habían adquirido al comienzo. La combinación de estos tres elementos sirve como el molde que Dios usa para que Cristo sea formado en nosotros, para que nuestras vidas reflejen cada vez más su carácter.
Hacer discípulos es el tema de la Lección uno. Vas a dar a tu vida un fundamento sólido, y parte de la madurez espiritual es el deseo de transmitir a otros la fe que ha dado sentido a tu vida. Que Dios te tome y te capacite para que puedas invertir en otras personas y hacer que eso sea un compromiso de por vida.
Ser un discípulo (Lección dos) es algo muy serio. La única forma de ser la persona que Dios quiere que seas es negarte a ti mismo y obedecer a Cristo.
Las Lecciones de la tres a la seis se centran en las disciplinas de la fe, lo que Dios usa en nuestras vidas para ayudarnos a parecernos más a Cristo. La palabra disciplina conlleva a veces connotaciones de mucha sobriedad y rigidez, pero la idea de disciplina en este libro es la que aparece en el libro Celebration of Discipline de Richard Foster. Según él, las disciplinas espirituales son aquellas prácticas que nos llevan a la presencia de Dios: aquélla en la que podemos tener una relación íntima con él.
El tiempo devocional es el tema de la Lección tres, y nos introduce en la práctica de nuestra actividad diaria de encontrarnos con nuestro Señor. El tiempo devocional puede convertirse en un lugar de refugio donde experimentar al Señor como tu fortaleza y protector, y también como tu mejor amigo. Puede ser el momento del día en el que abres tu corazón y te expresas con plena libertad, y en el que Dios te contesta a través de su Palabra y su Espíritu.
El estudio bíblico es un ingrediente clave del tiempo devocional. Este libro propone el método inductivo, un estudio de investigación en el que descubres el significado del texto bíblico a través de una serie de preguntas. Éste será el método utilizado en estos estudios para desenterrar la verdad de Dios.
La oración es otro ingrediente clave de nuestro tiempo devocional. En la Lección 5 aparece una sencilla guía para darle una estructura al diálogo de la oración.
Finalmente, en la Lección seis nos centraremos en la adoración. Ya sea conjunta, o en privado, la adoración es la actividad que caracterizará nuestra eternidad, y ahora ya podemos experimentar parte de la maravilla que eso significará.
La mejor forma de prepararte para las clases es dedicar un tiempo cada día para hacer las tareas que se os asignan cada semana. Es mejor dedicar veinte minutos cada día que hacerlas todas de forma seguida el día antes de la clase.
La disciplina requiere práctica; si no, difícilmente podremos incorporarla en nuestra vida diaria. Se ha demostrado que normalmente tardamos tres semanas en sentirnos cómodos con los nuevos hábitos, y tres semanas más para que se conviertan en parte de nuestro comportamiento habitual. Oremos para que estas disciplinas se conviertan en algo natural en nuestras vidas y en las vidas de los miembros de nuestro grupo de discipulado.
Tienes por delante una aventura maravillosa, pero también desafiante. Que Dios te bendiga en tu crecimiento espiritual.
No es necesario leer el texto completo de forma literal. Puede parafrasearlo y hacerlo propio, pero asegúrese de transmitir los tres ingredientes clave: vulnerabilidad, verdad y supervisión. Este es un momento para inspirar y motivar al grupo.
Presente las normas de convivencia del grupo (ver sección “Reglas” más abajo). Abra espacio para que los participantes sugieran reglas adicionales.
Explique la visión: no es solo un curso bíblico, sino un proceso de transformación a través de la Verdad, las Relaciones Transparentes y la Supervisión Mutua.
Detalle cómo se compone cada sesión semanal de 90 minutos para que los estudiantes sepan qué esperar (ver sección más abajo).
Lea cada punto en voz alta, explique su significado y permita preguntas. Distribuya las hojas impresas del pacto para que cada estudiante firme.
Normas de convivencia para un ambiente de crecimiento espiritual
Estas reglas están diseñadas para crear un ambiente seguro, respetuoso y propicio para el crecimiento espiritual. Preséntelas con firmeza pero también con amor:
Se espera que cada estudiante llegue a tiempo y asista a todas las sesiones. La puntualidad demuestra respeto por el grupo y por el proceso de discipulado. Si por alguna razón no puede asistir, notifique al maestro con anticipación. Dado el carácter secuencial e integral del programa, la acumulación de más de tres (3) inasistencias durante el nivel resultará en la pérdida de la participación activa en el grupo. Esta política existe para proteger la integridad del proceso formativo y asegurar que cada discípulo pueda aprovechar al máximo la experiencia.
Cada estudiante debe completar las tareas y lecturas asignadas antes de cada sesión. La preparación previa permite una participación activa y enriquece la experiencia de todo el grupo. Además, se espera que cada estudiante traiga consigo un medio para tomar apuntes —ya sea un cuaderno, una computadora portátil o una tableta— para registrar las enseñanzas y reflexiones de cada sesión.
Lo que se comparte en el grupo se queda en el grupo. Para que haya transparencia y vulnerabilidad genuina, cada participante debe comprometerse a guardar la confidencialidad de lo que otros compartan sobre sus vidas personales.
Escuchar con atención, no interrumpir, y valorar las opiniones de los demás. No se trata de ganar debates teológicos, sino de crecer juntos en la gracia y el conocimiento de Cristo.
El discipulado no es un espectáculo para observar, sino una experiencia para vivir. Se espera que cada miembro contribuya en las discusiones, comparta sus reflexiones y se involucre en las actividades del grupo.
Los miembros del grupo se comprometen a animarse y desafiarse mutuamente en el caminar cristiano. Esto incluye preguntar con amor por el progreso espiritual del otro y ofrecer apoyo cuando sea necesario.
Al firmar el pacto del discípulo, cada estudiante asume un compromiso serio con Dios, con el grupo y consigo mismo. Se espera que cada participante honre ese compromiso durante todo el programa.
Para mantener un ambiente de concentración y respeto, se solicita que los teléfonos celulares permanezcan en modo silencioso o apagados durante la sesión. Asimismo, se pide evitar salir y entrar del salón de manera frecuente, ya que esto interrumpe el flujo de la enseñanza y afecta la atención de los demás participantes. La presencia plena y enfocada de cada estudiante es esencial para el crecimiento de todo el grupo.
No imponga las reglas de manera autoritaria. Preséntelas como un acuerdo mutuo que protege el bienestar de todos. Pregunte al grupo si quieren añadir alguna regla adicional; esto genera sentido de pertenencia.
La visión que debe comunicar a sus estudiantes
El propósito de este currículo no es simplemente transmitir información bíblica, sino crear un ambiente donde el Espíritu Santo pueda transformar vidas a través de tres elementos fundamentales:
“En cada una de nuestras reuniones, nos apoyaremos en principios bíblicos sólidos. Estas lecciones siguen un orden secuencial, como un mosaico que irá tomando forma ante nuestros ojos semana tras semana, dándonos un fundamento firme para nuestra fe.”
“El discipulado no ocurre de forma aislada. Nuestro deseo es que cultivemos juntos un ambiente de confianza total donde podamos compartir nuestras luchas, preguntas y victorias con libertad, sabiendo que estamos en un lugar seguro.”
“En este grupo, nos comprometemos a cuidarnos y rendirnos cuentas unos a otros. Esto no se trata de control ni de juicio, sino de amor en acción: un pacto para animarnos a cumplir nuestros compromisos y asegurar que nadie camine solo.”
Enfatice que esto no es “otro curso más”. Es una experiencia transformadora. Comparta su propia motivación para enseñar y lo que usted espera que Dios haga en la vida de cada estudiante.
24 lecciones • 2 niveles • Una lección por semana
La Escuela de Discipulado está basada en el libro “Manual del Discipulado: Creciendo y ayudando a otros a crecer” por Gregory J. Ogden, y está dividida en dos niveles:
90 minutos sugeridos — Distribución del tiempo semanal
Durante nuestras reuniones, seguirás este ritmo diseñado para tu crecimiento espiritual y conexión con el grupo:
Esta estructura es una guía, no una camisa de fuerza. Respete el ritmo del Espíritu Santo y del grupo. Es mejor profundizar en menos puntos que cubrir todo superficialmente.
Principios prácticos para facilitar el discipulado
Cómo facilitar la firma del pacto
El pacto del discípulo se entrega en formato impreso (hoja separada) para que cada estudiante lo firme físicamente. Aquí le damos indicaciones de cómo facilitar este momento:
Imprima suficientes copias del Pacto del Discípulo (archivo DOCX proporcionado). Tenga bolígrafos disponibles.
Lea cada punto del pacto en voz alta. Explique qué significa cada compromiso en términos prácticos. Permita preguntas y dé tiempo para que los estudiantes reflexionen antes de firmar.
No presione a nadie a firmar si no está listo. La firma debe ser un acto voluntario y consciente. Ore con el grupo antes de firmar para que sea un momento espiritual, no solo administrativo.
Recoja los pactos firmados y guárdelos en un lugar seguro. Los utilizará en los momentos de revisión del pacto (después de las lecciones 8 y 16) para recordar los compromisos adquiridos.